domingo, 8 de agosto de 2010

El placer da vida.

.=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=.

lunes, 26 de julio de 2010

Dá irreal.

Pero ¿por qué es "real" lo tangible y no lo inventado? O sea, la sucesión de imagenes mentales también ponen en funcionamiento los sentidos, los sentimientos. O a las imagenes le ponemos sentimiento o... no importa ahora. Es cuando sentís, ves, escuchás, sin que sea unicamente consecuencia de factores externos. A ese momento se lo está viviendo.
O también pasa cuando te depertás feliz después de algún sueño de colores o cuando te despertás desamparado después de vagar por algún abismo oscuro.
Al despertar estás en la "realidad" con resaca de la "realidad" del sueño.
¿Cuál de las realidades es la real?
(No acordarse de los sueños es una forma de defensa... o de suicidio).
El otro día me mataron.
Vivía por el centro en una casa antigua. La terraza estaba rodeada de aburridos edificios, siempre tan iguales, tan simétricos, siempre tan cuadrados... pero en frente no, enfrente había una plaza.
Estábamos ahí con una prima bebé, otra prima, mi hermana y mi hermano más chico cuando empezamos a escuchar ruidos ensordecedores. ¡Bombardeaban la ciudad! Frenaban aviones en el aire, se ponían en posición vertical y se entregaban a la gravedad. Explotaban al impactar.
Salimos de la casa, no sabíamos a dónde ir, pero en la casa no nos podíamos quedar.
(Me acabo de acordar que de chica veía un avión a punto de estrellarse contra mí. De frente, directo a mi cara. Lo veía en primer plano, sin zoom. Y abría los ojos. Abría los ojos cuando casi llegaba a mi nariz... Pero ¿quién sabe? capaz nunca antes había visto esto o, capaz sí, resucitó de alguna tumba oxidada en la memoria. Qué sé yo...).
Ya en la calle era todo un caos, la gente desesperada, corriendo, gritando. Nosotros también corrimos aunque sea para calmar la sensación de adrenalina en el cuerpo. Entramos en un banco Nación de techos altísimos, amplio como toda estructura antigua, los muebles eran de madera tallada (como el ropero que me mira de frente mientras escribo).
El banco era un lugar indestructible, sabíamos que ahí dentro no nos iban a lastimar, que el lugar era inmune al ataque exterior.
La bebé empezó a llorar, tenía hambre. Ahí dentro había un almacén (¿por qué había un almacén dentro de un banco? no sé). Nos acercamos para tratar de conseguir leche. Pero aprovechando la situación nos la querían cobrar cien pesos. ¿De dónde íbamos a conseguir la plata? ¡hijos de puta! ¡siempre haciendo negocios con la necesidad ajena! ¡es un bebé!
La bebé lloraba cada vez más mientras cerraban las puertas del banco, cientos de personas amontonándose, suplicando por entrar.
Le dije a mi hermana que iba a conseguir leche a algún lado, no sabía a dónde, pero que me esperaran. Del banco no podía salir por las puertas principales, así que empecé a recorrer el banco y como todo lo antiguo de hoy en día tiene sus reformas. Estaba conectado a un edificio.
Busqué la forma de llegar a la calle, alguna ventana, alguna salida de emergencia, pero eran todos pasillos de paredes blancas, como laberinto. Hasta que divisé la puerta de un ascensor, me acerqué a buscar las escaleras que suelen haber cerca.
Y, en ese momento, pasaron por al lado mío corriendo dos hombres jóvenes. Pero no corrían de la misma forma que la gente en la calle, corrían huyendo de alguien, eran ratones. Escuché unos pasos que venían del mismo lugar del que habían pasados los hombres y giré a ver: era un policía vestido de civil con una pistola en la mano. Enseguida me corrí del medio, me metí en el pasillo de al lado del ascensor y me agaché, miré a los dos que corrían que estaban por llegar al final del pasillo, igual tenían muchas opciones, muchas puertas y otros pasillos para elegir y huir. No estaban atrapados.
El policía al verme se detiene. Clava sus ojos duros y sin brillo en mí, y saboreando cierto placer que desconozco me sentencia "a vos también te estaba buscando". Me apunta y siento un ardor en la frente.
Así fue que me mataron.
Si hubiera podido elegir una forma de morir... hubiese preferido los aviones.
Abrí los ojos, estaba en mi cama. Los aviones en el cielo son ahora nomás una imitación Made in China de los pájaros.
Pero ¿si hubiera tardado un segundo más en abrir los ojos? ¿Si morirme en otra realidad me hubiera matado en todas mis realidades?
En el expediente hubiesen puesto: muerte súbita.
Sólo yo hubiese sabido que, en realidad, en otra realidad me mataron.


.=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=.

martes, 22 de junio de 2010

Dijo que era para acá.

G: ¿qué onda vos?
F: acá. en la lucha. ud?
G: también. pero me pegan...

¿Pensas que miento?*

con los ojos abiertos cierro la mirada.
me sambullo en las imagenes que se proyectan en mi cabeza.
escucho mi propia voz como si leyera un cuento y creo imagenes.
¿o mi voz es quien describe las imagenes que veo?.
el río de palabras fluye en mi cabeza, suave.
o mientras llueve crece ese río arrastrando todo a su paso.

siento esas imagenes. esas palabras.
son más que pensamientos.

me encierro ahí, el tiempo desaparece.
la paleta llena de colores y atrás de mi oreja hay un pincel (y por cada mano hay cinco más).
las palabras nunca tuve tiempo a escribirlas, se graban nomás hasta que se vuelven dibujos, emociones. y desaparecen.
y ahí soy.

libre.

*de principios del año pasado.

viernes, 27 de febrero de 2009

Cuando no hay luz hasta lo lindo parece sombras.
Calles de tierra.
La gente camina lento.
Los días caminan lentos.
El tiempo es un invento.
Inventar, imaginar, crear.. creer.
Creer en uno.
Creer en todo. Que es lo mismo: uno.
Uno que se conecta con la naturaleza y se vuelve natural.
Natural el color del agua, del cielo.
Cielo lleno de estrella.. y luciérnagas.
Estrellar la razón.
Conectarse.
SENTIR.
En el horizonte unas nubes grises se sientan a llorar sobre el río.
El río se vuelve turbio: ahoga algún que otro árbol, se hace más ancho.
Botellas de plástico, algunas ramas, yo, cajas de cigarrillos, en la orilla.
El agua ayudada por el viento ayuda al agua a purificarse.
También ayuda a que esté un poquito más lejos de vos.
Acá en la orilla hay rabia de perros, copas ahogadas, ruidos oscuros, sombras que bailan un ritual satánico.
Ramas, latigazos del viento que torturan a los sensibles.
Y acá, tan cerca, un poquito más lejos de vos.

lunes, 19 de enero de 2009

La muerte está.
Merodea en las noches de descontrol, se esconde atrás del inodoro.
Espera escondida entre tantos árboles que hay al costado de las rutas.
Se mete por el ombligo en algunas panzas.
Toma forma de humos nocivos que entran en los pulmones.
El tiempo huele a muerte.
La vejez huele a muerte.
La vejez tiene muerte.
Nosotros somos agua y ella la electricidad (cuando no somos nosotros los eléctricos que usando ropa seductora la invitamos a bailar. usamos una ropa que nos sedujo hasta a nosotros mismos).
Los domingos huelen a muerte.
Los domingos huelen a suicidio.
Patina la birome.
Solamente quiere dar vueltas y girar. Por eso, la letra es cursiva y no tan cortada y hostil como la imprenta.
No sabe qué recorrido hacer, pero es libre.
Yo le quiero hablar de él y ella me dice que los puntos de las i, los palitos de la t y de la f mayúscula y los acentos son incómodos.
Mimos, abrazos y placer.
Ella en los puntos gira. Y las dos giramos.
Los poros lloran sudor.. todos y cada uno.
La birome suda negro.
La cabeza se toma de un solo saque la tinta (es más rápido imaginar).

jueves, 25 de diciembre de 2008

Cera.

¿será porque sé dónde se sienta mientras hablamos?
¿será porque unas letras se vuelven voz?
¿será porque desata remolinos en la cabeza?
¿será porque agita el corazón?
¿será porque no se puede?
¿será porque no se debe?
¿será porque lo quiero?
¿será porque es feliz siendo?
¿será porque..?
¿será?

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Al que vive cerca de otro país.

El recital empieza.
Después de un par de temas lo abrazo con un sólo brazo, como en el anterior, los dos mirando al escenario.
Una foto sacada desde atrás de nosotros hubiera sido hermosa, rozando la perfección: dos siluetas negras entrelazadas, en el campo un atardecer de bengalas y de fondo una pelada que brilla (vino conmigo a la popular, aunque no sé si está de acuerdo).
Lo miro y tiene en su rostro una sonrisa llena de felicidad, de placer.. y la luz que agita en su mano no es más que la energía que le sale del cuerpo.
Abrí los ojos.. me ví abrazando el aire con un sólo brazo.
Una tristeza hizo un hueco en mi pecho.
Miles y miles de personas no alcanzan si sabés que falta alguien entre ellas.
Lo abrazo más fuerte, un par de lágrimas corren la tinta, él rebolea la remera, mi brazo se llena de soledad.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Las flores lloran pétalos que caen en la mesa como una gota que se escapa de una canilla en una silenciosa noche.
Y caen y se escucha el mismo impacto que corta el silencio haciendo un eco que no para de retumbar.
Se corta la gomita elástica que une los pensamientos.
¡La realidad es tan pesada!
Al caminar arrastra la existencia por el piso.
Caminar y que se tire la existencia al piso y ésta se agarre como puede fuerte con las manos a los yuyos y pastos de por ahí que también se atraviesan entre las piernas a cada paso.. y no son más que la moral y el autoestima.. y el ego.. y el orgullo.. y la envidia.. y la soberbia.. y la vanidad.. y el reproche.
Y se estanca.
Y gotean tantos pétalos.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Televicio.

Hay otra realidad diferente a la de la tele.
En realidad, la realidad no tiene el mismo zoom, los enfoques son desde otros ángulos.
Y en esta ciudad hay mucha fotoyopeada, mucha perfección digitalizada y todos tenemos granitos y ojeras a veces; y algún día no nos bañamos.
Muchos colores en la publicidad y quedamos embobados como un bebé cuando le mostrás una mamadera transparente con pelotitas de colores adentro.
Los carteles más llamativos ahí colgados en edificios, tan bien ubicados que nos cegamos y no vemos las paredes despintadas sobre la cual están apoyados.
Y, nosotros, bien giles, nos dejamos instalar el fotoyop.
Y, también, buscamos la perfección hasta en nuestra pareja como para no tener nada que envidiarle a Romeo y Julieta (o a la parejita protagonista de la novela de la tarde).
No toleramos ni los más mínimos defectos en nadie.
Y nos perdemos de disfrutar los detalles de la realidad que nos rodea.
Y hay otra realidad diferente a la de la mente..

sábado, 25 de octubre de 2008

Caminando unas cuadras llego a una esquina de la calle Pasado y la Av. Presente.
Nos sentamos junto a una mesa.
Ahora crecimos.
Trabajamos.
Seguimos hablando mucho (también hablamos del trabajo).
Nos separaron unas horas, nos separamos unos años.
Me hundo en la silla, mueve los ojos con tranquilidad. Con esa cadencia me meso.
El respaldo es de goma espuma.
Sus manos juegan con un cigarrillo.
Me deconecto. Me quedo con la mente libre.
Su voz es música, no puedo distinguir qué palabras usa.. sólo escucho su música.
Su voz es dulce y un poco ronca por tanto fumar.
Lo miro.
Solamente lo miro.
Lo miro como un nene mira un kiosco lleno de golosinas. Con los ojos bien abiertos.
Lo miro como alguien que se enamoró de la vida mira al más lindo paisaje.
Lo miro como a la más linda forma de arte.
Las llaves se le escapan del bolsillo.
Me cuenta de la gente que teníamos en común, de su vida.
El segundo vaso no está bien frío.
Nunca hablamos de nosotros: ni nosotros en el pasado, ni nosotros en un esperanzador presente, ni nosotros en un posible futuro.
Viajes, vacaciones.
Su ex.
Ya es tarde, los dos estamos cansados.
Se refriega los ojos como si fuése un bebé que tiene sueño.
Unos cigarrillos después un auto frena en seco: se va.
Igual, camino de vuelta a casa con los pies descalzos sobre el césped, con una brisa alegre y con el sol de frente.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Lo que pinte.

Te come.
Le dás la mano y te agarra la nariz.
No te deja respirar.
Y es el volante.
(Si podés, volá antes).
Como un nene que te mira y te pide un caramelo, te pide otro encuentro.
(Que claramente no es el último).
Y es tan difícil decir que no.

En el ascensor, en el baño, en la calle, en la plaza, en dondenohayanadiemirando.

Lo dulce no tienta.
Lo salado tampoco.
(Y adelgazas un poco).
Cerca de los pómulos un par de manchas oscuras.
Vaya a saber qué insecto es el que hincha el labio superior.
Hormigas en la lengua.
Y agua.
Ganas de agua.

La lengua se desata de su propio nudo.
Y baila al viento.
Los borradores sin pasar en limpio.
La obsesión.
La sensibidad.
Llorar.
Y a empezar a orar a algún dios.
Las piedras no hacen que pare la bola de nieve.
Que no para de crecer.

Y ella empieza a envejecer a su lado..

domingo, 10 de agosto de 2008

2 x 1.

Me senté en un escalón.
En uno de la escalera de casa.
En una que va a la terraza.
Un escalón donde ya no entro (hace mucho, años).
Muchos años también hacía que no me llamaba la atención sentarme acá (intentaba sentarme acá).

Se achican mis piernas, tengo pantalón corto y zapatillas color rosa.
Mi abuelo está acostado en su cama, atrás de la cortina, esa que colgó para que no lo vieramos de pasada, ahí tirado, casi desmayado. Esa cortina que colgó para no ser descortés y cerrar la puerta.
Mi prima está sentada al lado mío, nos estamos abrazando (aunque mi mamá me dijo que no junte mi cabeza con la de ella. No sé por qué. Dijo algo como que me podía contagiar de una enfermedad. Y que esa enfermedad no es muy mala. Pero que no iba a poder ir a la pileta. Para mí sería una enfermedad terrible. Con mamá no coincidimos en lo que es bueno o malo, ni en la prioridad de las cosas. Ah, piojos creo que le llaman a esa enfermedad).
Mi prima y yo nos estamos abrazando.
Algo pasó.
Estamos llorando.
[Al otro día mi mamá nos lleva a mis hermanos y a mí a la casa de una señora. La señora tiene cosas ricas para comer y caramelos].

Todo gira (yo no).
Es otro día.
Es otra noche.
Tocan el tiembre.
Deben ser las doce.
Entra mi primo (hermano de mi prima) en la bici, dice algo de la madre. Nos mandan a la habitación (a mis hermanos que se despertaron y a mí), cierran la puerta (no sé por qué los grandes cuando pasa algo malo se empeñan en llevarnos a otro lado. Como si fuésemos estúpidos que no nos damos cuenta cuando pasa algo feo). Y todos los grandes se quedan en el comedor.
[Al otro día mi mamá preparó un desayuno riquísimo. Desayunabamos cuando volvió mi tía más vieja del hospital. Mamá llora].

Se me resbala el pie del escalón.
Y unas cuántas lágrimas también.
Mamá está en la cocina.
La cama está vacía.
Hace años que no sé ni de piojos, ni de mi prima.

sábado, 2 de agosto de 2008

- R -.

"Le dí pino, uno que estaba para fumarse los dedos".

A veces, me siento cruel por fantasear con tu vida.

Ella le dice: - Regalame lo que más me gusta.
Y él la mira y sonríe.


























(No hay forma de saber si él sonrió porque sabe que a ella lo que más le gusta es su sonrisa, porque se puso feliz de que ella creyera que él puede regalarle lo que más le gusta.. o porque él necesitaba hacer tiempo mientras pensaba "¿qué carajo será lo que más le gusta a esta?").

miércoles, 9 de julio de 2008

"Puedo resumir un poco":

"De chicos éramos felices".
Eso es mentira.
Mi infancia no fue feliz.
No me faltaron juguetes, pero me sobraron moretones.
No me faltaron golosinas, pero me sobraron humillaciones (y juntito de la mano vinieron los complejos).
A mi alrededor faltaron pelos y sobraron vómitos.
No me faltó comida, pero me sobraron ausencias.
(-Má ¿qué es un velorio?
-Está la persona que murió acostada como si estuviera durmiendo.
- y si voy ahí ¿lo puedo despertar?).
No me faltó plaza pero me sobró miedo a hamacarme alto.
No me sobraron amigos pero me faltó constancia.
De más grande no sólo es que las cosas no mejoraron sino que empeoraron bastante:
Los moretones ahora están del lado de adentro y no desaparecen con el tiempo.
A esta altura puedo escribir la biblia de las humillaciones (y los complejos vienen cada vez más complejos).
Cada vez me sobran más ausencias (sobre todo de personas que se pueden ver).
Amigos siempre los conté con los dedos y me amputaron las manos (y los pies).
Antes si quería llorar aguantaba las lágrimas hasta llegar a algún baño o a mi cama y ahí eran libres. Ahora si se me quiere escapar alguna lágrima (aunque sea de algún bostezo) aprieto los muelas y los labios y respiro profundo y ahí quedan, encerradas.
Ahora hago chistes (o lo intento) buscando robar alguna sonrisa, buscando robarme alguna sonrisa cuando en realidad quiero gritar y salir corriendo rápido, muy rápido hasta chocarme con mis propias piernas y, entonces, caerme y, con la excusa del dolor que me cause el golpe, llorar tirada en el piso, pataleando hasta quedarme exhausta y al fin, dormirme.
Pero sí, quisiera volver a ser chica.
Insisto no es que infancia sea sinónimo de felicidad.
No es que éramos felices, sino que al pasar el tiempo nos vamos volviendo más y más triste.
Entonces sería "de chicos éramos menos tristes".
Pero sí, quisiera volver a ser chica, sobre todo para creer que de grande todo iba a ser mejor.. aunque no lo termine siendo.

("Puedo presumir de poco..")