lunes, 27 de febrero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
Las palabras otra vez.
Hay personas que ya no están (físicamente o emocionalmente).
El corazón ya no busca que lo abriguen (las palabras salen con un poco de nostalgia de sonrisas, de abrazos, de vidas compartidas... pero ya no).
Al corazón ahora lo abrigo yo... lo saco por las mañanas a trotar, le sirvo del elixir de la vida...
Y así a mi corazón lo fortalezco.
Claro que, a veces, un poco de gris, un poco de lluvia, un poco de nostalgia...
Tampoco el trueque se lleva todo lo que nos pertenece (pertenecía... ¿pertenecer? ¿qué pertenece a qué o a quién? ¿quién pertenece a quién? no, cada uno se pertenece ante todo y todos).
Buscando en unas muecas de sonrisas quien completara un curriculum sin muchas pretenciones.
Pero se crece... se madura, se conoce uno, se cambia, se modifican las expectativas... se modifican tanto que dejan de existir. La vida sin esperar.
El saber es un límite también.
La inocencia se volvió muy meticulosa. La inocencia no es tan ignorante.
Pero en su saber, la inocencia no dejó de entrar en los pantalones cortos.
Las experiencias se acumulan y todo es hoy.
¿Qué es el presente sin un pasado... sino un pasado mas un ahora?
La tristeza es igual a la alegría. La alegría es lo mismo que la tristeza.
Es uno quién califica. Las cosas sólo son y lo que difiere es la forma de sentirlas, de observarlas.
Sólo existe en la mente.
Así mismo, el tiempo libre es un arma de doble filo.
El no hacer es nocivo para la salud.
La mente traiciona.
La mente no es... no soy yo.
Yo soy.
Yo soy sin mente.
Pero dejo de ser si la mente me gobierna.
El vicio, la inacción, la comodidad, la fisura, el inamor, los anteojos de sol.
La música y la oscuridad.
Sólo queda ser... para ser.
Sólo queda ser para elevarnos, para desaprender tanta mentira que nos inculcaron.
Sólo queda aprender.
Conocer, saber, comprender, experimentar...
Sólo nos queda ser libres para poder amar.
martes, 12 de octubre de 2010
Escuché decir...
viernes, 17 de septiembre de 2010
martes, 7 de septiembre de 2010
Asesino a cuerda.
El paso de los años hizo que lo que era gran parte de mi vida, quedara colgado en la pared de los recuerdos. Como una foto vieja que se mira con nostalgia.
Y, como siempre que se vuelve a sentir, se siente de forma diferente (uno cambia, los otros cambian, todo está en constante cambio).
La música, su guitarra, sus seis látigos.
Sus cuerdas eran piolines atados a las extremidades de mi cuerpo, a mi cabeza, a mis sensaciones. Como si fuése su títere, me manejaba.
Me hipnotizó, me desnudó de forma tan descarada, me sometió a él, me engatuzó.
Me llevó al extremo, al límite de los sentidos.
Me sacudió el alma.
Me volvió un topo dentro de laberintos oscuros y sin salida.
Pero si quería me hacía remar en una canoa sobre aguas furiosas, pero con esperanza, con fé, con fuerza.
O me hacía correr por bosques peligrosos de ramas largas en noche de luna llena, en noche de silencio espeso.
Si quería me hacía protagonizar pesadillas, morir en ellas. Y, recién después, me despertaba.
Hacía conmigo lo que quería.
Visualmente también me hipnotizaba, me transportaba: las luces descansaban sobre alguno de sus perfiles mientras con su forma arácnida se liberaba sobre sus cuerdas tejidas. O cuando azotaba el aire al compás de la música.
Hasta que todo se queda a oscuras, se cortan los piolines y el silencio es de cemento.
Mano a mano conmigo.
Mano a mano con la vida después de.
"¿Y cómo seguís la vida ahora? Hace un poco más de dos horas estabamos en esta misma estación de tren, pero yendo al recital. Ahora ya está, ya pasó, ya sentimos todo, ya no queda nada, son nada más recuerdos. Encima tenemos que volver a casa. ¿De dónde sacás fuerzas para caminar? ¡Qué desolación! Estoy acá, sentado, con un signo de pregunta gigante en la cabeza... (silencio triste)
¿Cómo se sigue la vida ahora?".
"¿QUIÉEEEEN SOOOOOOOOOOOS? ¿DÓOONDEE ESTÁAAAAAAAAS?"
"Una luz brillando en la oscuridad".
(Texto: resacas de José C. Paz. Fotos: Orfeo, Córdoba. Alineación: ausente. Para reclamos comunicarse con Blogger).
martes, 31 de agosto de 2010
El pincel y yo.
El lápiz y yo.
Un querido amigo dijo una vez "yo no sé vivir, y, sin embargo, vivo".
A veces, el miedo a lo que no sabemos, bloquea.
Pero se trata de aprender, de hacer sin saber.
La primera vez que quise dibujar, fue a Román teniendo al lado la foto de él.
Impulso.
"Un Romance...
raro...
...loco...
...extraño...

...embriagador..."

Perder el miedo a equivocarse.
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lunes, 16 de agosto de 2010
Pánico.
Las siento moverse sigilosamente y enseguida están alrededor mío.
Los oídos alertas al mínimo sonido, pero el silencio me invade y recorre todo mi cuerpo. Y, ahora, cada poro queda alerta, a la espera del sonido que calle el silencio. Pero con miedo, miedo a este silencio tenso, miedo a que deje de existir el silencio.
Mientras las sombras me olfatean, se relamen con mi miedo, lo disfrutan.
Sigilosas serpientes que se enredan en mi cuerpo, me oprimen y me paralizan, quedo sin control sobre mi cuerpo.
El silencio me estrangula, casi no puedo respirar, el corazón taladrándome el pecho y un calor intenso me empieza a quemar. La cabeza me hierve, revienta.
Y, así, una vez más, morir.
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domingo, 8 de agosto de 2010
The wall.
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lunes, 26 de julio de 2010
Dá irreal.
O también pasa cuando te depertás feliz después de algún sueño de colores o cuando te despertás desamparado después de vagar por algún abismo oscuro.
Al despertar estás en la "realidad" con resaca de la "realidad" del sueño.
¿Cuál de las realidades es la real?
(No acordarse de los sueños es una forma de defensa... o de suicidio).
El otro día me mataron.
Vivía por el centro en una casa antigua. La terraza estaba rodeada de aburridos edificios, siempre tan iguales, tan simétricos, siempre tan cuadrados... pero en frente no, enfrente había una plaza.
Estábamos ahí con una prima bebé, otra prima, mi hermana y mi hermano más chico cuando empezamos a escuchar ruidos ensordecedores. ¡Bombardeaban la ciudad! Frenaban aviones en el aire, se ponían en posición vertical y se entregaban a la gravedad. Explotaban al impactar.
Salimos de la casa, no sabíamos a dónde ir, pero en la casa no nos podíamos quedar.
(Me acabo de acordar que de chica veía un avión a punto de estrellarse contra mí. De frente, directo a mi cara. Lo veía en primer plano, sin zoom. Y abría los ojos. Abría los ojos cuando casi llegaba a mi nariz... Pero ¿quién sabe? capaz nunca antes había visto esto o, capaz sí, resucitó de alguna tumba oxidada en la memoria. Qué sé yo...).
Ya en la calle era todo un caos, la gente desesperada, corriendo, gritando. Nosotros también corrimos aunque sea para calmar la sensación de adrenalina en el cuerpo. Entramos en un banco Nación de techos altísimos, amplio como toda estructura antigua, los muebles eran de madera tallada (como el ropero que me mira de frente mientras escribo).
El banco era un lugar indestructible, sabíamos que ahí dentro no nos iban a lastimar, que el lugar era inmune al ataque exterior.
La bebé empezó a llorar, tenía hambre. Ahí dentro había un almacén (¿por qué había un almacén dentro de un banco? no sé). Nos acercamos para tratar de conseguir leche. Pero aprovechando la situación nos la querían cobrar cien pesos. ¿De dónde íbamos a conseguir la plata? ¡hijos de puta! ¡siempre haciendo negocios con la necesidad ajena! ¡es un bebé!
La bebé lloraba cada vez más mientras cerraban las puertas del banco, cientos de personas amontonándose, suplicando por entrar.
Le dije a mi hermana que iba a conseguir leche a algún lado, no sabía a dónde, pero que me esperaran. Del banco no podía salir por las puertas principales, así que empecé a recorrer el banco y como todo lo antiguo de hoy en día tiene sus reformas. Estaba conectado a un edificio.
Busqué la forma de llegar a la calle, alguna ventana, alguna salida de emergencia, pero eran todos pasillos de paredes blancas, como laberinto. Hasta que divisé la puerta de un ascensor, me acerqué a buscar las escaleras que suelen haber cerca.
Y, en ese momento, pasaron por al lado mío corriendo dos hombres jóvenes. Pero no corrían de la misma forma que la gente en la calle, corrían huyendo de alguien, eran ratones. Escuché unos pasos que venían del mismo lugar del que habían pasados los hombres y giré a ver: era un policía vestido de civil con una pistola en la mano. Enseguida me corrí del medio, me metí en el pasillo de al lado del ascensor y me agaché, miré a los dos que corrían que estaban por llegar al final del pasillo, igual tenían muchas opciones, muchas puertas y otros pasillos para elegir y huir. No estaban atrapados.
El policía al verme se detiene. Clava sus ojos duros y sin brillo en mí, y saboreando cierto placer que desconozco me sentencia "a vos también te estaba buscando". Me apunta y siento un ardor en la frente.
Así fue que me mataron.
Si hubiera podido elegir una forma de morir... hubiese preferido los aviones.
Abrí los ojos, estaba en mi cama. Los aviones en el cielo son ahora nomás una imitación Made in China de los pájaros.
Pero ¿si hubiera tardado un segundo más en abrir los ojos? ¿Si morirme en otra realidad me hubiera matado en todas mis realidades?
En el expediente hubiesen puesto: muerte súbita.
Sólo yo hubiese sabido que, en realidad, en otra realidad me mataron.
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martes, 22 de junio de 2010
¿Pensas que miento?*
me sambullo en las imagenes que se proyectan en mi cabeza.
escucho mi propia voz como si leyera un cuento y creo imagenes.
¿o mi voz es quien describe las imagenes que veo?.
el río de palabras fluye en mi cabeza, suave.
o mientras llueve crece ese río arrastrando todo a su paso.
siento esas imagenes. esas palabras.
son más que pensamientos.
me encierro ahí, el tiempo desaparece.
la paleta llena de colores y atrás de mi oreja hay un pincel (y por cada mano hay cinco más).
las palabras nunca tuve tiempo a escribirlas, se graban nomás hasta que se vuelven dibujos, emociones. y desaparecen.
y ahí soy.
libre.
*de principios del año pasado.
viernes, 27 de febrero de 2009
La gente camina lento.
Los días caminan lentos.
El tiempo es un invento.
Inventar, imaginar, crear.. creer.
Creer en uno.
Creer en todo. Que es lo mismo: uno.
Uno que se conecta con la naturaleza y se vuelve natural.
Natural el color del agua, del cielo.
Cielo lleno de estrella.. y luciérnagas.
Estrellar la razón.
Conectarse.
SENTIR.
El río se vuelve turbio: ahoga algún que otro árbol, se hace más ancho.
Botellas de plástico, algunas ramas, yo, cajas de cigarrillos, en la orilla.
El agua ayudada por el viento ayuda al agua a purificarse.
También ayuda a que esté un poquito más lejos de vos.
Acá en la orilla hay rabia de perros, copas ahogadas, ruidos oscuros, sombras que bailan un ritual satánico.
Ramas, latigazos del viento que torturan a los sensibles.
Y acá, tan cerca, un poquito más lejos de vos.
lunes, 19 de enero de 2009
Merodea en las noches de descontrol, se esconde atrás del inodoro.
Espera escondida entre tantos árboles que hay al costado de las rutas.
Se mete por el ombligo en algunas panzas.
Toma forma de humos nocivos que entran en los pulmones.
El tiempo huele a muerte.
La vejez huele a muerte.
La vejez tiene muerte.
Nosotros somos agua y ella la electricidad (cuando no somos nosotros los eléctricos que usando ropa seductora la invitamos a bailar. usamos una ropa que nos sedujo hasta a nosotros mismos).
Los domingos huelen a muerte.
Los domingos huelen a suicidio.
