Me llamaron y no quise ignorarlos:
martes, 31 de agosto de 2010
El pincel y yo.
Pero un día hubo varios pinceles, acrílicos y témperas de colores sobre la mesa.
Me llamaron y no quise ignorarlos:

Me llamaron y no quise ignorarlos:
El lápiz y yo.
Un querido amigo dijo una vez "yo no sé vivir, y, sin embargo, vivo".
A veces, el miedo a lo que no sabemos, bloquea.
Pero se trata de aprender, de hacer sin saber.
La primera vez que quise dibujar, fue a Román teniendo al lado la foto de él.
Impulso.
"Un Romance...
raro...
...loco...
...extraño...

...embriagador..."

Perder el miedo a equivocarse.
.=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=.
lunes, 16 de agosto de 2010
Pánico.
En la oscuridad tantas sombras al acecho...
Las siento moverse sigilosamente y enseguida están alrededor mío.
Los oídos alertas al mínimo sonido, pero el silencio me invade y recorre todo mi cuerpo. Y, ahora, cada poro queda alerta, a la espera del sonido que calle el silencio. Pero con miedo, miedo a este silencio tenso, miedo a que deje de existir el silencio.
Mientras las sombras me olfatean, se relamen con mi miedo, lo disfrutan.
Sigilosas serpientes que se enredan en mi cuerpo, me oprimen y me paralizan, quedo sin control sobre mi cuerpo.
El silencio me estrangula, casi no puedo respirar, el corazón taladrándome el pecho y un calor intenso me empieza a quemar. La cabeza me hierve, revienta.
Y, así, una vez más, morir.
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Las siento moverse sigilosamente y enseguida están alrededor mío.
Los oídos alertas al mínimo sonido, pero el silencio me invade y recorre todo mi cuerpo. Y, ahora, cada poro queda alerta, a la espera del sonido que calle el silencio. Pero con miedo, miedo a este silencio tenso, miedo a que deje de existir el silencio.
Mientras las sombras me olfatean, se relamen con mi miedo, lo disfrutan.
Sigilosas serpientes que se enredan en mi cuerpo, me oprimen y me paralizan, quedo sin control sobre mi cuerpo.
El silencio me estrangula, casi no puedo respirar, el corazón taladrándome el pecho y un calor intenso me empieza a quemar. La cabeza me hierve, revienta.
Y, así, una vez más, morir.
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domingo, 8 de agosto de 2010
The wall.
Y, al final, es todo una picadora de carne.
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lunes, 26 de julio de 2010
Dá irreal.
Pero ¿por qué es "real" lo tangible y no lo inventado? O sea, la sucesión de imagenes mentales también ponen en funcionamiento los sentidos, los sentimientos. O a las imagenes le ponemos sentimiento o... no importa ahora. Es cuando sentís, ves, escuchás, sin que sea unicamente consecuencia de factores externos. A ese momento se lo está viviendo.
O también pasa cuando te depertás feliz después de algún sueño de colores o cuando te despertás desamparado después de vagar por algún abismo oscuro.
Al despertar estás en la "realidad" con resaca de la "realidad" del sueño.
¿Cuál de las realidades es la real?
(No acordarse de los sueños es una forma de defensa... o de suicidio).
El otro día me mataron.
Vivía por el centro en una casa antigua. La terraza estaba rodeada de aburridos edificios, siempre tan iguales, tan simétricos, siempre tan cuadrados... pero en frente no, enfrente había una plaza.
Estábamos ahí con una prima bebé, otra prima, mi hermana y mi hermano más chico cuando empezamos a escuchar ruidos ensordecedores. ¡Bombardeaban la ciudad! Frenaban aviones en el aire, se ponían en posición vertical y se entregaban a la gravedad. Explotaban al impactar.
Salimos de la casa, no sabíamos a dónde ir, pero en la casa no nos podíamos quedar.
(Me acabo de acordar que de chica veía un avión a punto de estrellarse contra mí. De frente, directo a mi cara. Lo veía en primer plano, sin zoom. Y abría los ojos. Abría los ojos cuando casi llegaba a mi nariz... Pero ¿quién sabe? capaz nunca antes había visto esto o, capaz sí, resucitó de alguna tumba oxidada en la memoria. Qué sé yo...).
Ya en la calle era todo un caos, la gente desesperada, corriendo, gritando. Nosotros también corrimos aunque sea para calmar la sensación de adrenalina en el cuerpo. Entramos en un banco Nación de techos altísimos, amplio como toda estructura antigua, los muebles eran de madera tallada (como el ropero que me mira de frente mientras escribo).
El banco era un lugar indestructible, sabíamos que ahí dentro no nos iban a lastimar, que el lugar era inmune al ataque exterior.
La bebé empezó a llorar, tenía hambre. Ahí dentro había un almacén (¿por qué había un almacén dentro de un banco? no sé). Nos acercamos para tratar de conseguir leche. Pero aprovechando la situación nos la querían cobrar cien pesos. ¿De dónde íbamos a conseguir la plata? ¡hijos de puta! ¡siempre haciendo negocios con la necesidad ajena! ¡es un bebé!
La bebé lloraba cada vez más mientras cerraban las puertas del banco, cientos de personas amontonándose, suplicando por entrar.
Le dije a mi hermana que iba a conseguir leche a algún lado, no sabía a dónde, pero que me esperaran. Del banco no podía salir por las puertas principales, así que empecé a recorrer el banco y como todo lo antiguo de hoy en día tiene sus reformas. Estaba conectado a un edificio.
Busqué la forma de llegar a la calle, alguna ventana, alguna salida de emergencia, pero eran todos pasillos de paredes blancas, como laberinto. Hasta que divisé la puerta de un ascensor, me acerqué a buscar las escaleras que suelen haber cerca.
Y, en ese momento, pasaron por al lado mío corriendo dos hombres jóvenes. Pero no corrían de la misma forma que la gente en la calle, corrían huyendo de alguien, eran ratones. Escuché unos pasos que venían del mismo lugar del que habían pasados los hombres y giré a ver: era un policía vestido de civil con una pistola en la mano. Enseguida me corrí del medio, me metí en el pasillo de al lado del ascensor y me agaché, miré a los dos que corrían que estaban por llegar al final del pasillo, igual tenían muchas opciones, muchas puertas y otros pasillos para elegir y huir. No estaban atrapados.
El policía al verme se detiene. Clava sus ojos duros y sin brillo en mí, y saboreando cierto placer que desconozco me sentencia "a vos también te estaba buscando". Me apunta y siento un ardor en la frente.
Así fue que me mataron.
Si hubiera podido elegir una forma de morir... hubiese preferido los aviones.
Abrí los ojos, estaba en mi cama. Los aviones en el cielo son ahora nomás una imitación Made in China de los pájaros.
Pero ¿si hubiera tardado un segundo más en abrir los ojos? ¿Si morirme en otra realidad me hubiera matado en todas mis realidades?
En el expediente hubiesen puesto: muerte súbita.
Sólo yo hubiese sabido que, en realidad, en otra realidad me mataron.
.=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=.
O también pasa cuando te depertás feliz después de algún sueño de colores o cuando te despertás desamparado después de vagar por algún abismo oscuro.
Al despertar estás en la "realidad" con resaca de la "realidad" del sueño.
¿Cuál de las realidades es la real?
(No acordarse de los sueños es una forma de defensa... o de suicidio).
El otro día me mataron.
Vivía por el centro en una casa antigua. La terraza estaba rodeada de aburridos edificios, siempre tan iguales, tan simétricos, siempre tan cuadrados... pero en frente no, enfrente había una plaza.
Estábamos ahí con una prima bebé, otra prima, mi hermana y mi hermano más chico cuando empezamos a escuchar ruidos ensordecedores. ¡Bombardeaban la ciudad! Frenaban aviones en el aire, se ponían en posición vertical y se entregaban a la gravedad. Explotaban al impactar.
Salimos de la casa, no sabíamos a dónde ir, pero en la casa no nos podíamos quedar.
(Me acabo de acordar que de chica veía un avión a punto de estrellarse contra mí. De frente, directo a mi cara. Lo veía en primer plano, sin zoom. Y abría los ojos. Abría los ojos cuando casi llegaba a mi nariz... Pero ¿quién sabe? capaz nunca antes había visto esto o, capaz sí, resucitó de alguna tumba oxidada en la memoria. Qué sé yo...).
Ya en la calle era todo un caos, la gente desesperada, corriendo, gritando. Nosotros también corrimos aunque sea para calmar la sensación de adrenalina en el cuerpo. Entramos en un banco Nación de techos altísimos, amplio como toda estructura antigua, los muebles eran de madera tallada (como el ropero que me mira de frente mientras escribo).
El banco era un lugar indestructible, sabíamos que ahí dentro no nos iban a lastimar, que el lugar era inmune al ataque exterior.
La bebé empezó a llorar, tenía hambre. Ahí dentro había un almacén (¿por qué había un almacén dentro de un banco? no sé). Nos acercamos para tratar de conseguir leche. Pero aprovechando la situación nos la querían cobrar cien pesos. ¿De dónde íbamos a conseguir la plata? ¡hijos de puta! ¡siempre haciendo negocios con la necesidad ajena! ¡es un bebé!
La bebé lloraba cada vez más mientras cerraban las puertas del banco, cientos de personas amontonándose, suplicando por entrar.
Le dije a mi hermana que iba a conseguir leche a algún lado, no sabía a dónde, pero que me esperaran. Del banco no podía salir por las puertas principales, así que empecé a recorrer el banco y como todo lo antiguo de hoy en día tiene sus reformas. Estaba conectado a un edificio.
Busqué la forma de llegar a la calle, alguna ventana, alguna salida de emergencia, pero eran todos pasillos de paredes blancas, como laberinto. Hasta que divisé la puerta de un ascensor, me acerqué a buscar las escaleras que suelen haber cerca.
Y, en ese momento, pasaron por al lado mío corriendo dos hombres jóvenes. Pero no corrían de la misma forma que la gente en la calle, corrían huyendo de alguien, eran ratones. Escuché unos pasos que venían del mismo lugar del que habían pasados los hombres y giré a ver: era un policía vestido de civil con una pistola en la mano. Enseguida me corrí del medio, me metí en el pasillo de al lado del ascensor y me agaché, miré a los dos que corrían que estaban por llegar al final del pasillo, igual tenían muchas opciones, muchas puertas y otros pasillos para elegir y huir. No estaban atrapados.
El policía al verme se detiene. Clava sus ojos duros y sin brillo en mí, y saboreando cierto placer que desconozco me sentencia "a vos también te estaba buscando". Me apunta y siento un ardor en la frente.
Así fue que me mataron.
Si hubiera podido elegir una forma de morir... hubiese preferido los aviones.
Abrí los ojos, estaba en mi cama. Los aviones en el cielo son ahora nomás una imitación Made in China de los pájaros.
Pero ¿si hubiera tardado un segundo más en abrir los ojos? ¿Si morirme en otra realidad me hubiera matado en todas mis realidades?
En el expediente hubiesen puesto: muerte súbita.
Sólo yo hubiese sabido que, en realidad, en otra realidad me mataron.
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martes, 22 de junio de 2010
¿Pensas que miento?*
con los ojos abiertos cierro la mirada.
me sambullo en las imagenes que se proyectan en mi cabeza.
escucho mi propia voz como si leyera un cuento y creo imagenes.
¿o mi voz es quien describe las imagenes que veo?.
el río de palabras fluye en mi cabeza, suave.
o mientras llueve crece ese río arrastrando todo a su paso.
siento esas imagenes. esas palabras.
son más que pensamientos.
me encierro ahí, el tiempo desaparece.
la paleta llena de colores y atrás de mi oreja hay un pincel (y por cada mano hay cinco más).
las palabras nunca tuve tiempo a escribirlas, se graban nomás hasta que se vuelven dibujos, emociones. y desaparecen.
y ahí soy.
libre.
*de principios del año pasado.
me sambullo en las imagenes que se proyectan en mi cabeza.
escucho mi propia voz como si leyera un cuento y creo imagenes.
¿o mi voz es quien describe las imagenes que veo?.
el río de palabras fluye en mi cabeza, suave.
o mientras llueve crece ese río arrastrando todo a su paso.
siento esas imagenes. esas palabras.
son más que pensamientos.
me encierro ahí, el tiempo desaparece.
la paleta llena de colores y atrás de mi oreja hay un pincel (y por cada mano hay cinco más).
las palabras nunca tuve tiempo a escribirlas, se graban nomás hasta que se vuelven dibujos, emociones. y desaparecen.
y ahí soy.
libre.
*de principios del año pasado.
viernes, 27 de febrero de 2009
Calles de tierra.
La gente camina lento.
Los días caminan lentos.
El tiempo es un invento.
Inventar, imaginar, crear.. creer.
Creer en uno.
Creer en todo. Que es lo mismo: uno.
Uno que se conecta con la naturaleza y se vuelve natural.
Natural el color del agua, del cielo.
Cielo lleno de estrella.. y luciérnagas.
Estrellar la razón.
Conectarse.
SENTIR.
La gente camina lento.
Los días caminan lentos.
El tiempo es un invento.
Inventar, imaginar, crear.. creer.
Creer en uno.
Creer en todo. Que es lo mismo: uno.
Uno que se conecta con la naturaleza y se vuelve natural.
Natural el color del agua, del cielo.
Cielo lleno de estrella.. y luciérnagas.
Estrellar la razón.
Conectarse.
SENTIR.
En el horizonte unas nubes grises se sientan a llorar sobre el río.
El río se vuelve turbio: ahoga algún que otro árbol, se hace más ancho.
Botellas de plástico, algunas ramas, yo, cajas de cigarrillos, en la orilla.
El agua ayudada por el viento ayuda al agua a purificarse.
También ayuda a que esté un poquito más lejos de vos.
Acá en la orilla hay rabia de perros, copas ahogadas, ruidos oscuros, sombras que bailan un ritual satánico.
Ramas, latigazos del viento que torturan a los sensibles.
Y acá, tan cerca, un poquito más lejos de vos.
El río se vuelve turbio: ahoga algún que otro árbol, se hace más ancho.
Botellas de plástico, algunas ramas, yo, cajas de cigarrillos, en la orilla.
El agua ayudada por el viento ayuda al agua a purificarse.
También ayuda a que esté un poquito más lejos de vos.
Acá en la orilla hay rabia de perros, copas ahogadas, ruidos oscuros, sombras que bailan un ritual satánico.
Ramas, latigazos del viento que torturan a los sensibles.
Y acá, tan cerca, un poquito más lejos de vos.
lunes, 19 de enero de 2009
La muerte está.
Merodea en las noches de descontrol, se esconde atrás del inodoro.
Espera escondida entre tantos árboles que hay al costado de las rutas.
Se mete por el ombligo en algunas panzas.
Toma forma de humos nocivos que entran en los pulmones.
El tiempo huele a muerte.
La vejez huele a muerte.
La vejez tiene muerte.
Nosotros somos agua y ella la electricidad (cuando no somos nosotros los eléctricos que usando ropa seductora la invitamos a bailar. usamos una ropa que nos sedujo hasta a nosotros mismos).
Los domingos huelen a muerte.
Los domingos huelen a suicidio.
Merodea en las noches de descontrol, se esconde atrás del inodoro.
Espera escondida entre tantos árboles que hay al costado de las rutas.
Se mete por el ombligo en algunas panzas.
Toma forma de humos nocivos que entran en los pulmones.
El tiempo huele a muerte.
La vejez huele a muerte.
La vejez tiene muerte.
Nosotros somos agua y ella la electricidad (cuando no somos nosotros los eléctricos que usando ropa seductora la invitamos a bailar. usamos una ropa que nos sedujo hasta a nosotros mismos).
Los domingos huelen a muerte.
Los domingos huelen a suicidio.
Patina la birome.
Solamente quiere dar vueltas y girar. Por eso, la letra es cursiva y no tan cortada y hostil como la imprenta.
No sabe qué recorrido hacer, pero es libre.
Yo le quiero hablar de él y ella me dice que los puntos de las i, los palitos de la t y de la f mayúscula y los acentos son incómodos.
Mimos, abrazos y placer.
Ella en los puntos gira. Y las dos giramos.
Los poros lloran sudor.. todos y cada uno.
La birome suda negro.
La cabeza se toma de un solo saque la tinta (es más rápido imaginar).
Solamente quiere dar vueltas y girar. Por eso, la letra es cursiva y no tan cortada y hostil como la imprenta.
No sabe qué recorrido hacer, pero es libre.
Yo le quiero hablar de él y ella me dice que los puntos de las i, los palitos de la t y de la f mayúscula y los acentos son incómodos.
Mimos, abrazos y placer.
Ella en los puntos gira. Y las dos giramos.
Los poros lloran sudor.. todos y cada uno.
La birome suda negro.
La cabeza se toma de un solo saque la tinta (es más rápido imaginar).
jueves, 25 de diciembre de 2008
Cera.
¿será porque sé dónde se sienta mientras hablamos?
¿será porque unas letras se vuelven voz?
¿será porque desata remolinos en la cabeza?
¿será porque agita el corazón?
¿será porque no se puede?
¿será porque no se debe?
¿será porque lo quiero?
¿será porque es feliz siendo?
¿será porque..?
¿será?
¿será porque unas letras se vuelven voz?
¿será porque desata remolinos en la cabeza?
¿será porque agita el corazón?
¿será porque no se puede?
¿será porque no se debe?
¿será porque lo quiero?
¿será porque es feliz siendo?
¿será porque..?
¿será?
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Al que vive cerca de otro país.
El recital empieza.
Después de un par de temas lo abrazo con un sólo brazo, como en el anterior, los dos mirando al escenario.
Una foto sacada desde atrás de nosotros hubiera sido hermosa, rozando la perfección: dos siluetas negras entrelazadas, en el campo un atardecer de bengalas y de fondo una pelada que brilla (vino conmigo a la popular, aunque no sé si está de acuerdo).
Lo miro y tiene en su rostro una sonrisa llena de felicidad, de placer.. y la luz que agita en su mano no es más que la energía que le sale del cuerpo.
Abrí los ojos.. me ví abrazando el aire con un sólo brazo.
Una tristeza hizo un hueco en mi pecho.
Miles y miles de personas no alcanzan si sabés que falta alguien entre ellas.
Lo abrazo más fuerte, un par de lágrimas corren la tinta, él rebolea la remera, mi brazo se llena de soledad.
Después de un par de temas lo abrazo con un sólo brazo, como en el anterior, los dos mirando al escenario.
Una foto sacada desde atrás de nosotros hubiera sido hermosa, rozando la perfección: dos siluetas negras entrelazadas, en el campo un atardecer de bengalas y de fondo una pelada que brilla (vino conmigo a la popular, aunque no sé si está de acuerdo).
Lo miro y tiene en su rostro una sonrisa llena de felicidad, de placer.. y la luz que agita en su mano no es más que la energía que le sale del cuerpo.
Abrí los ojos.. me ví abrazando el aire con un sólo brazo.
Una tristeza hizo un hueco en mi pecho.
Miles y miles de personas no alcanzan si sabés que falta alguien entre ellas.
Lo abrazo más fuerte, un par de lágrimas corren la tinta, él rebolea la remera, mi brazo se llena de soledad.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Las flores lloran pétalos que caen en la mesa como una gota que se escapa de una canilla en una silenciosa noche.
Y caen y se escucha el mismo impacto que corta el silencio haciendo un eco que no para de retumbar.
Se corta la gomita elástica que une los pensamientos.
¡La realidad es tan pesada!
Al caminar arrastra la existencia por el piso.
Caminar y que se tire la existencia al piso y ésta se agarre como puede fuerte con las manos a los yuyos y pastos de por ahí que también se atraviesan entre las piernas a cada paso.. y no son más que la moral y el autoestima.. y el ego.. y el orgullo.. y la envidia.. y la soberbia.. y la vanidad.. y el reproche.
Y se estanca.
Y gotean tantos pétalos.
Y caen y se escucha el mismo impacto que corta el silencio haciendo un eco que no para de retumbar.
Se corta la gomita elástica que une los pensamientos.
¡La realidad es tan pesada!
Al caminar arrastra la existencia por el piso.
Caminar y que se tire la existencia al piso y ésta se agarre como puede fuerte con las manos a los yuyos y pastos de por ahí que también se atraviesan entre las piernas a cada paso.. y no son más que la moral y el autoestima.. y el ego.. y el orgullo.. y la envidia.. y la soberbia.. y la vanidad.. y el reproche.
Y se estanca.
Y gotean tantos pétalos.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Televicio.
Hay otra realidad diferente a la de la tele.
En realidad, la realidad no tiene el mismo zoom, los enfoques son desde otros ángulos.
Y en esta ciudad hay mucha fotoyopeada, mucha perfección digitalizada y todos tenemos granitos y ojeras a veces; y algún día no nos bañamos.
Muchos colores en la publicidad y quedamos embobados como un bebé cuando le mostrás una mamadera transparente con pelotitas de colores adentro.
Los carteles más llamativos ahí colgados en edificios, tan bien ubicados que nos cegamos y no vemos las paredes despintadas sobre la cual están apoyados.
Y, nosotros, bien giles, nos dejamos instalar el fotoyop.
Y, también, buscamos la perfección hasta en nuestra pareja como para no tener nada que envidiarle a Romeo y Julieta (o a la parejita protagonista de la novela de la tarde).
No toleramos ni los más mínimos defectos en nadie.
Y nos perdemos de disfrutar los detalles de la realidad que nos rodea.
Y hay otra realidad diferente a la de la mente..
En realidad, la realidad no tiene el mismo zoom, los enfoques son desde otros ángulos.
Y en esta ciudad hay mucha fotoyopeada, mucha perfección digitalizada y todos tenemos granitos y ojeras a veces; y algún día no nos bañamos.
Muchos colores en la publicidad y quedamos embobados como un bebé cuando le mostrás una mamadera transparente con pelotitas de colores adentro.
Los carteles más llamativos ahí colgados en edificios, tan bien ubicados que nos cegamos y no vemos las paredes despintadas sobre la cual están apoyados.
Y, nosotros, bien giles, nos dejamos instalar el fotoyop.
Y, también, buscamos la perfección hasta en nuestra pareja como para no tener nada que envidiarle a Romeo y Julieta (o a la parejita protagonista de la novela de la tarde).
No toleramos ni los más mínimos defectos en nadie.
Y nos perdemos de disfrutar los detalles de la realidad que nos rodea.
Y hay otra realidad diferente a la de la mente..
sábado, 25 de octubre de 2008
Caminando unas cuadras llego a una esquina de la calle Pasado y la Av. Presente.
Nos sentamos junto a una mesa.
Ahora crecimos.
Trabajamos.
Seguimos hablando mucho (también hablamos del trabajo).
Nos separaron unas horas, nos separamos unos años.
Me hundo en la silla, mueve los ojos con tranquilidad. Con esa cadencia me meso.
El respaldo es de goma espuma.
Sus manos juegan con un cigarrillo.
Me deconecto. Me quedo con la mente libre.
Su voz es música, no puedo distinguir qué palabras usa.. sólo escucho su música.
Su voz es dulce y un poco ronca por tanto fumar.
Lo miro.
Solamente lo miro.
Lo miro como un nene mira un kiosco lleno de golosinas. Con los ojos bien abiertos.
Lo miro como alguien que se enamoró de la vida mira al más lindo paisaje.
Lo miro como a la más linda forma de arte.
Las llaves se le escapan del bolsillo.
Me cuenta de la gente que teníamos en común, de su vida.
El segundo vaso no está bien frío.
Nunca hablamos de nosotros: ni nosotros en el pasado, ni nosotros en un esperanzador presente, ni nosotros en un posible futuro.
Viajes, vacaciones.
Su ex.
Ya es tarde, los dos estamos cansados.
Se refriega los ojos como si fuése un bebé que tiene sueño.
Unos cigarrillos después un auto frena en seco: se va.
Igual, camino de vuelta a casa con los pies descalzos sobre el césped, con una brisa alegre y con el sol de frente.
Nos sentamos junto a una mesa.
Ahora crecimos.
Trabajamos.
Seguimos hablando mucho (también hablamos del trabajo).
Nos separaron unas horas, nos separamos unos años.
Me hundo en la silla, mueve los ojos con tranquilidad. Con esa cadencia me meso.
El respaldo es de goma espuma.
Sus manos juegan con un cigarrillo.
Me deconecto. Me quedo con la mente libre.
Su voz es música, no puedo distinguir qué palabras usa.. sólo escucho su música.
Su voz es dulce y un poco ronca por tanto fumar.
Lo miro.
Solamente lo miro.
Lo miro como un nene mira un kiosco lleno de golosinas. Con los ojos bien abiertos.
Lo miro como alguien que se enamoró de la vida mira al más lindo paisaje.
Lo miro como a la más linda forma de arte.
Las llaves se le escapan del bolsillo.
Me cuenta de la gente que teníamos en común, de su vida.
El segundo vaso no está bien frío.
Nunca hablamos de nosotros: ni nosotros en el pasado, ni nosotros en un esperanzador presente, ni nosotros en un posible futuro.
Viajes, vacaciones.
Su ex.
Ya es tarde, los dos estamos cansados.
Se refriega los ojos como si fuése un bebé que tiene sueño.
Unos cigarrillos después un auto frena en seco: se va.
Igual, camino de vuelta a casa con los pies descalzos sobre el césped, con una brisa alegre y con el sol de frente.
domingo, 5 de octubre de 2008
viernes, 19 de septiembre de 2008
Lo que pinte.
Te come.
Le dás la mano y te agarra la nariz.
No te deja respirar.
Y es el volante.
(Si podés, volá antes).
Como un nene que te mira y te pide un caramelo, te pide otro encuentro.
(Que claramente no es el último).
Y es tan difícil decir que no.
En el ascensor, en el baño, en la calle, en la plaza, en dondenohayanadiemirando.
Lo dulce no tienta.
Lo salado tampoco.
(Y adelgazas un poco).
Cerca de los pómulos un par de manchas oscuras.
Vaya a saber qué insecto es el que hincha el labio superior.
Hormigas en la lengua.
Y agua.
Ganas de agua.
La lengua se desata de su propio nudo.
Y baila al viento.
Los borradores sin pasar en limpio.
La obsesión.
La sensibidad.
Llorar.
Y a empezar a orar a algún dios.
Las piedras no hacen que pare la bola de nieve.
Que no para de crecer.
Y ella empieza a envejecer a su lado..
Le dás la mano y te agarra la nariz.
No te deja respirar.
Y es el volante.
(Si podés, volá antes).
Como un nene que te mira y te pide un caramelo, te pide otro encuentro.
(Que claramente no es el último).
Y es tan difícil decir que no.
En el ascensor, en el baño, en la calle, en la plaza, en dondenohayanadiemirando.
Lo dulce no tienta.
Lo salado tampoco.
(Y adelgazas un poco).
Cerca de los pómulos un par de manchas oscuras.
Vaya a saber qué insecto es el que hincha el labio superior.
Hormigas en la lengua.
Y agua.
Ganas de agua.
La lengua se desata de su propio nudo.
Y baila al viento.
Los borradores sin pasar en limpio.
La obsesión.
La sensibidad.
Llorar.
Y a empezar a orar a algún dios.
Las piedras no hacen que pare la bola de nieve.
Que no para de crecer.
Y ella empieza a envejecer a su lado..
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